Una taza de té

1:19 PM


Amanda pensaba mucho. Pensaba de más. Amanda tenía la mente llena de tonterias, de confusiones absurdas, de pensamientos abstractos.

Amanda se tomaba un té meditando acerca de lo que fué y pudo haber sido, recordó cada instante juntos, recordó haber sido felíz sin saberlo, recordó cada desplante y cada mercurio retrógado que vivieron juntos.

El té se enfría, Amanda no bebe líquidos excesivamente calientes, simplemente le parece hipnotizante ver el humo salir del recipiente que lo contiene.

Humo... Amanda recordó un humo en particular... Era el humo que salía de sus labios mientras el fumaba un cigarrillo luego de hacerle el amor... En ese descanso que sólo indicaba que la obra continuaría, él siempre iba más allá, dejandola exhausta pero dispuesta a repetir.

El té se enfría. Amanda piensa. El humo flota.

Amanda pensaba en las cosas que pudo haber hecho, pero pensaba más en las que hizo a su ritmo, pensaba en lo que entrego y en lo intenso que fué haberlo hecho, quizás no lo entregó todo; quizás quedaron cosas por compartir; sentimientos que sentir, palabras que decir, hechos que demostrar. Pero se entregó. A su manera y a su ritmo, pero se entregó.

La taza se siente tibia... Amanda recuerda sus besos tibios, su mirada cálida y recuerda que en ese momento su corazón no sentía frío. Recuerda haberse sentido abrigada, recuerda haberse sentido protegida.

Amanda amó cada momento juntos, amó cada gesto tímido... Amó el primer encuentro... Sabe que falló y lo acepta. Si tan sólo él quisiera aceptar sus fallas, sus presiones, sus deseos de que las cosas fluyeran a su manera...

Amanda se toma su té, frío, sin azúcar. Tiene el corazón congelado. Se siente desprotegida.

Amanda sabe lo que pasará, en el fondo espera equivocarse a favor de él, aunque lo contrario significaría alegría para ella... pero... se cansó de ser egoísta.

Se queda sentada, observando la taza vacía. Sabe que sólo debe esperar, que el tiempo dirá todo lo que debe decir, y espera que lo diga pronto, que no sea demasiado tarde.

Dicen que una taza de té reconforta el alma y abriga corazones. Pero para Amanda no aplican esas palabras, ella sabe donde conseguir esa calidez auque ahora mismo no pueda buscarla. Sólo espera sentirla de nuevo... Algún día...

You Might Also Like

1 comments

  1. Que bueno este post.

    Cualquier cosa puede servir para sentarse a meditar de lo que fue o no fue.
    A veces soy como Amanda y me siento a escuchar una canción, la nostalgia llega y es desesperante recordar todas esas cosas vividas que jamás volverán de nuevo.

    Un saludo

    ReplyDelete

About me

About me
Venezuelan | Marketing lover | Dreamer & Doer | Inquisitive | Yoga ॐ | Makeup Junkie | Scooter Girl | Cars & Bikes | VR46

Search This Blog