Mi camino

2:36 AM





Hace un tiempo ya, empecé un camino de crecimiento personal y espiritual. No sé exactamente cuando comenzó ni si hubo o no una situación que desencadenara este buscar expandir mis ideas y sentimientos a algo más trascendental; solo sé que de repente deje de preocuparme por lo que carecía y empecé a agradecer lo que estaba presente en mi vida, sé que deje de ver problemas y me enfoqué en buscar soluciones, y sé que abracé la certeza de que siempre las cosas buscan su manera y eventualmente todo siempre está bien.

En ese...  vamos a llamarlo "despertar" encontré una paz que no había sentido antes, porque abandoné las ganas de aferrarme a que la vida tenía que ser como yo quería que fuera. No me malinterpreten, tenemos una injerencia bien alta en lo que nos sucede, nuestras acciones determinan consecuencias pero más allá de ello, la actitud con la que afrontamos nuestras decisiones, acciones y consecuencias es la que define el impacto que estás tienen en nuestra vida... 

En este camino intente llevar a otros conmigo o al menos intenté hacer que vieran el mundo con mis ojos, fue un gesto muy noble pero me enseñó que si bien podemos ser agentes de cambio, no podemos influenciar a otro si aún no ha hecho su trabajo interno. En este choque de ideas algunas personas tomaron senderos distintos a los míos y allí decidí rodearme de aquellos que están en un camino igual al mío. Gente que quiera ver más allá de los problemas y que esté dispuesta a aprender, a intentar, a fallar y a volverlo a intentar.

No lo sé todo. Nunca lo sabemos. Y eso es lo lindo de este camino, que siempre hay algo nuevo que aprender. Siempre hay lecciones que retomar, siempre hay una oportunidad. Y yo reconozco que tengo la mejor disposición a que así sea.

Parte de mi trabajo me está llevando a aprender a ser más vulnerable. A permitirme ponerme en situaciones que no necesariamente son cómodas, salir de mi zona de confort y entender que no precisamente el aceptar y expresar mis sentimientos significa ser débil.

Y lo que me trajo a este camino de la vulnerabilidad, es la empatía. Verán, he estado leyendo acerca de la diferencia entre simpatía y empatía, y la cosa va más o menos así:

Imagina que tienes un problema o una situación que te hace sentir vulnerable, y quieres compartirla con alguien en particular, vienen dos escenarios, A) Simpatía: te escuchan pero no te oyen, te dicen rápidamente que no te preocupes que todo va a estar bien y toman tu experiencia como punto de partida para una historia que le ocurrió a esa persona  (que no necesariamente viene con un aprendízaje) es solo un "tu cuento me acordó del mío". B) Empatía: te oigo, te entiendo, me pongo en tus zapatos, trato de imaginar lo que sientes y busco las palabras para reconfortarte (que curiosamente están lejos de un "no te preocupes") quiero que al comunicarme tu experiencia, me permitas al menos intentar hacerte sentir mejor, aunque quizás no lo logre.

No sé ustedes pero yo prefiero la empatía, prefiero que me oigan y me entiendan... Pero para llegar allí son necesarios dos factores: permitirte ser vulnerable para compartir lo que te preocupa, y permitirte ser vulnerable para ponerte en los zapatos y entender la experiencia de quien te habla.

Ser vulnerable nos deja desnudos, nos quita la seguridad en muchos casos, pero nos permite ser quienes somos, sentir que importas, te lleva a la alegría, a la creatividad, a la innovación, a la autenticidad. Definitivamente quiero aprender a ser vulnerable, me lo merezco y me lo debo.

No sé que tanto trabajo requiera esta parte del camino, auguro que es un largo trecho, pero ya soy consciente del trabajo que debo hacer y no me permito más ser indiferente a este.

Les cuento luego que tal me va.

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