Relato de Abril

11:20 AM


Ella nunca había tomado sabias decisiones, ese día no iba a ser distinto; él, que había visto más allá de su físico y de su sonrisa, le hizo la más inocente de las invitaciones, nada serio, nada casual, nada comprometedor y nada incómodo, ella... con su historial de indecisiones pero dejándose llevar por lo que sentía en ese momento, y luego de mil dudas le respondió con un sí..

Nada serio, nada casual, sólo una salida, sólo para ver que opinaban, las probabilidades de que ella le consiguiera mil defectos eran muy altas, sólo algo que no le gustara bastaría para desencantarse de la inexplicable atracción que sentía, ella estaba esperando que él hiciera algo mal, y mientras él hacia todo bien, ella se quedo sin excusas para salir corriendo.

Como todos, él tenía defectos, pero tenía virtudes que los opacaban, ella dejó de pensar si era o no correcto y siguió a sus emociones. El la besó. Un beso tímido, un beso de niños, ella quiso voltearse y esquivarlo pero por algún motivo se quedo allí, sintiendo como sus labios se acercaban en cámara lenta y... se rindió a ellos.

Un beso tímido, una mirada tímida, una sonrisa que sin palabras decía todo, ahora eran cómplices. Como si ambos conocieran un secreto que guardaban con recelo. Y así transcurrió el día, la tarde y llegó la noche. Ella seguía pensando que se iría en unas horas, que nada la comprometía, que nada la haría sentir obligada, seguía pensando que solo con una palabra él podía llevarla de vuelta a la realidad si ella así se lo pedía.

Nunca lo pidió, le gusto la fantasía, le gusto el no pensar en problemas, le gusto la sensación, le gusto lo nuevo, lo bonito. Y así se quedó esa noche... pensando que las cosas iban mal pero que se sentían bien, pensando que lo bonito superaría la sensación de culpa y la ansiedad de saber que la realidad aguardaba allá afuera y que en cualquier momento debía enfrentarla.

Y la mañana llegó... llena de suspiros y de pensamientos... él, un caballero ante todo... fue una experiencia casi perfecta, un día con sus 24 horas enteras en un mundo mágico que solo se vio opacado cuando él, desapareció unos minutos, dejando el espacio para que ella regresara a su realidad, una realidad difícil de afrontar, una realidad de culpa, de recuerdos, de dependencia, y de lágrimas... 

El regresó, felíz. Ella disimuló y como pudo ocultó todo lo que sentía detrás de su sonrisa.

Él no sabe que durante esos minutos de ausencia, ella lloró.  Y tampoco debería saberlo.

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