Conclusión (versión borrador).
4:30 PM
Durante los últimos meses, he estado haciendo un trabajo de introspección bastante difícil. He evaluado mi conducta, mi consciencia, mi manera de vivir...
He estado buscando la lógica de una situación que parece no tenerla, y buscando justificaciones para acciones cometidas por otros.
Toda esta evaluación me está llevando a conclusiones importantes acerca de mi crecimiento personal. Y es que resulta que solo cuando nos enfrentamos al cambio, es cuando despertamos y agudizamos los sentidos. Dentro de nuestra zona de confort es poco probable que podamos ver... la zona de confort empaña la vista y el alma.
Este relato no es de culpas sino de responsabilidades, de crecimiento, madurez o consciencia, ponle tu el nombre que quieras.
He vivido 5 años MARAVILLOSOS (se merecen la negrita, el subrayado y la mayúscula), llenos de alegrías, de sueños, de aprendizaje. He entregado cada pequeña parte de mi; entregué amor, comprensión, dedicación, sueños, metas, proyectos, futuro. Entregué tangibles e intangibles. Me entregué yo.
Pero también me guardé.. malestares, molestias, inquietudes; me guardé miedos, me guardé inseguridades, proyectos y metas propias.
En definitiva, entregué más de lo que tenía y recibí menos de lo que daba. No es intencional, ya les dije que no es un tema de culpas pero si de responsabilidades, es mi responsabilidad haber dado todo lo que no tenía a la espera de algo que no recibía como si me fuese a llegar pos datado.
En algún punto de la vida fuimos pares, iguales, seguíamos el mismo camino. Y en algún punto de esa misma vida queríamos caminos diferentes. Crecimos a destiempo, cambiamos, evolucionamos, nos desarrollamos y nada fue lo mismo... Yo quería más, quería retos, quería subir y que subieras conmigo pero el peso de tu carga se estaba haciendo muy pesado, y si no te hubieses soltado, nos íbamos a caer ambos.
Me sentí decepcionada y culpable de no haber podido soportar la carga, hasta que me di cuenta que no era mi responsabilidad. Que cada quien debe subir a su ritmo y según su capacidad y que yo solo puedo responder por el propio peso que llevo en mis hombros,
Esto no implica bajo ningún concepto que tu no puedas subir, tienes la capacidad de alcanzarme y dejarme atrás y llegar a lo alto primero que muchas otras personas que conozco. Seguramente lo harás. A tu tiempo. Cuando algún día asumas tu carga, y tus responsabilidades.
Al día de hoy, me siento ligera. Tengo mucho que superar, mucho por sanar, mucho que entender y muchos sentimientos con los que lidiar. Pero a pesar de todo eso, me siento ligera. Lo que me pesa es solo mio.Y es que veo hacía atrás y entiendo que me llegó el momento de cambiar mi manera de ver(te), que el tiempo de estar allí había pasado, que necesitaba moverme, que me estaba estancando. Y lo sabía... Claro que lo sabía, simplemente fui muy cobarde para aceptarlo o peor aún, fui demasiado valiente para seguir apostando a ti.
Hay algo que quiero agradecerme, y que toda esta experiencia me esta haciendo ver con más claridad que: no dependo. No hay dependencia! Ya la he vivido y saber que no está me hace sentir tan indescriptiblemente libre! Tengo sentimientos, tengo miedos, inseguridades, intriga, tengo tanto... pero no dependencia, aprendí que puedo ser feliz con o sin, porque la única felicidad que realmente me llena es la que proviene de mis propios logros y de estar en paz conmigo misma.
Estas son mis conclusiones al día de hoy, seguirán cambiando, en unos años quizás evalúe distinto la situación o tendré situaciones nuevas para evaluar.
Esta es la conclusión de mi vida en versión borrador.
Por toda la experiencia, por lo bonito y por tu intento. Gracias.
0 comments